Acabo de terminar de leer los tres libros de la saga Crepúsculo y estoy en una especie de sobredósis...
Soy un ratón de biblioteca, he de admitirlo. No de esos que comen libros de cosas técnicas (excepto con los de Diseño Gráfico), sino de las que comen novelas y en especial las que tienen una o dos continuaciones o libros relacionados.
No me había percatado de ésto último hasta ahora, pero creo que el primero fue "La mansión del pájaro serpiente" que guarda relación con "El mundo del misterio verde" (
Virgilio Rodriguez Macal), me leí los dos libros de corrido, un poco para la clase de lengua y un poco para mi satisfacción personal. ¿Qué me gustó? La forma antropomórfica de los relatos. Sí, tiene cierto romanticismo en algunas de las historias... ¿se nota que soy una romántica empedernida?
La única serie que no he podido leer porque no le sé el orden o no encuentro los libros es la de Mujercitas. Pero está aún en mi lista.
Luego me leería "Ángeles y Demonios" y "El código da vinci". Si bien la temática no es de mi agrado, la forma sí lo es, el creer que todo está resuelto para que dé un giro es algo que me resulta muy atractivo. Además que también hay romance XDDD
El año pasado lo terminé leyendo los siete libros de Harry Potter. Estuve enviciada por casi un mes (entre tareas y trabajo no pude tardarme menos), pero finalmente la terminé y me quedé con un sentimiento muy parecido al de ahora, aunque no tan fuerte. Vamos, que me va más lo romántico pero el epílogo rayó en lo cursi y mató la mayor parte de la magia del fin de la guerra.
Pero con Crepúsculo tuve una sobredósis. Si bien no estoy del todo conforme con el libro, me encantó la forma en que estaba narrada, cómo fue capaz de mantenerme en el borde del asiento con la cara pegada al monitor durante las escenas de batallas, huídas o persecuciones; y cómo logró que me sintiera miserable, alegre, enamorada... todo lo que Bella sentía.
Pero vamos al inicio de ésta entrada. Estoy en una especie de sobredósis como las que dan cuando uno consume demasiada azucar en la que te sientes muy inquieta; tu cerebro piensa mil cosas y no se concentra en una; un cosquilleo en la boca del estómago como si tuviera un grito ahogado esperando salir; algo muy parecido a la euforia. Ahora mi cuerpo está quieto, pero hace un instante difícilmente me podía mantener pegada a la silla. Mi cuerpo es engañoso, produce drogas muy poderosas y no me resulta del todo desagradable.
Y no es la primera vez que me siento así. Cuando le cojo gusto a un libro no logro soltarlo hasta que lo termino. Mi récord es de cinco horas (El Último Viaje) porque nunca iba a volver a tener el libro en mis manos, antes había sido de ocho horas (El Gato Negro) y antes de tres días (Relato de un náufrago). No sé cuánto tardaría ahora si tuviera el tiempo que antes tenía.
Y no puedo dejar de pensar en ellos, es realmente una adicción y quizá es por eso que espero cierto tiempo antes de comenzar a leer algo nuevo, simpleente no me deja concentrarme en todo lo demás. ¿Estará mal?
Lo terrible es que me diera por comenzar a leer justo ahora que me encuentro arañando la fecha límite y la universidad está tan... difícil, por decirlo en palabras elegantes. Entonces, me hace sentir culpable, como si estuviese traicionando a alguien.
Aparte, tiene otro lado negativo. Me pongo silenciosa y retraída, más de una vez llegaron mis compañeros de trabajo, mis queridos amigos a preguntarme ¿por qué estas tan callada? ¿Estás enojada?
¿Me iban a entender si les dijera que mi cuerpo estaba actuando por sí solo, haciendo todo mecánicamente mientras mi mente divagaba en las calles de Forks y la playas de La Push?
Dejemos las culpabilidades y pasemos a los puntos positivos. Leer siempre ha estimulado mi imaginación, tanto que ya tengo idea para una nueva novela, la que escribiré para el próximo año.
Me hace feliz, tanto como una droga, como si hubiera tomado un litro de vodka (el único licor con el que tengo experiencia), como si fuera capaz de hacerlo todo.
No es del todo instructivo pero me ayuda a comprender un poco más sobre las culturas, la historia, la psique humana...
Hace poco conversé con alguien sobre los maridos que no dejaban que sus esposas trabajaran fuera de casa, algo con lo que estoy completamente en contra pues no soy para nada hogareña (la única labor que me gusta es la cocina). Sin embargo, en momentos como éste, en que estoy drogada por los químicos de mi propio cuerpo, la idea no me resulta del todo desagradable y me pongo egoísta... yo me dedicaría a ser escritora.
Sí, eso es imposible en nuestros tiempos, vivir del papel (como le escuché decir a una vez a alguien con mis mismos sueños), no en una sociedad tan analfabeta y no porque no hayan aprendido a leer, sino porque no les gusta hacerlo...
Sólo en momentos como éste me hubiera gustado nacer en cualquier otro lugar del mundo donde aún hubiera un poco más de esperanza en ese sentido.
Es curioso cómo se puede pasar de la euforia a la melancolía con unas solas palabras.
En fin, es muy noche, es probable que no pueda dormir por el remolino de sensaciones que tengo ahora pero debo hacer el intento, mañana será otro día, mañana seguiré soñando y enfrentando la realidad, e intentaré balancear ambos estados.
Me espera mi lista de libros por leer que contiene: Orgullo y Prejuicio, de Jane Auste; El Amor en tiempos de cólera, de Gabriel García Márquez; intentaré leer Crimen y Castigo... luego decidiré entre los otros que estoy aplazando.
¿Leer libros será peligroso para mi salud?